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Privacidad y datos

Qué guardamos, dónde vive cada cosa y quién puede llegar a ella.

Perfiles con identidad verificada y fotos revisadas una por una.

Última actualización: 9 de septiembre de 2026

Lo primero: no vendemos datos

No vendemos ni cedemos datos a terceros con fines publicitarios, y no hay rastreadores de terceros en las páginas públicas. Las tipografías se sirven desde este mismo sitio: tu navegador no le pide nada a Google al abrir una página.

Si solo estás mirando

No hace falta cuenta para mirar, y no se crea ninguna.

  • Tu IP no se guarda en claro. Se guarda una huella irreversible de ella. Sirve para frenar abusos —que alguien no pueda bajarse los contactos del sitio en bloque, o repetir la misma denuncia mil veces— y para nada más. De una huella no se saca la IP.
  • Se cuentan las visitas a los anuncios para que quien publica vea cuántas veces se vio el suyo. Es un número, no una lista de quién entró.
  • El país desde el que entras se deduce para decidir qué anuncios puedes ver, porque quien publica puede pedir no aparecer en su propio país. No se guarda asociado a ti.

Si dejaste tus datos en el formulario

Antes de tener cuenta puedes dejarnos tu nombre, tu país, tu WhatsApp y tu correo para que te escribamos. Eso no crea una cuenta ni publica nada: es una lista para hablar contigo.

  • La ciudad es opcional y no te la exigimos. Lo que escribas ahí no sale en ningún sitio público.
  • Solo la ve nuestro equipo, y solo de una en una: no hay «ver todas», no se puede descargar la lista, y cada vez que alguien destapa uno de tus contactos queda registrado con su nombre y el motivo.
  • Tu IP tampoco se guarda en claro aquí. Solo la huella, y solo para que nadie llene el formulario mil veces.
  • Si vuelves a mandarlo, se actualiza lo que ya había en vez de acumular copias.

Cuánto se guarda, dicho como es: si no te hemos escrito, un año desde que nos dejaste tus datos. Si ya hablamos contigo, seis meses desde esa conversación. Cumplido el plazo se borra solo, entero y sin avisar a nadie: no se marca como oculto, deja de existir. Y si nos pides antes que lo borremos, se borra igual.

Que sea un año y no más es también un plazo para nosotros: o te escribimos dentro de ese año, o dejamos de tener tu WhatsApp guardado.

Si publicas un anuncio

Aquí sí hacen falta datos, y son de tres clases muy distintas.

  • Lo público: tu nombre artístico, tu descripción, tus servicios, tus precios y tus fotos aprobadas. Lo eliges tú y lo puedes cambiar cuando quieras.
  • Lo privado que usamos para contactarte: tu correo y tu celular verificado.
  • Tu documento de identidad: lo pedimos una vez, para comprobar que eres mayor de edad y que eres tú quien sale en las fotos. No se publica nunca.

Dónde vive tu documento

Tu documento no está en la misma base de datos que el resto del sitio. Está en una base aparte, con un usuario distinto, y la parte pública de SexVir no tiene ningún permiso sobre ella.

Eso significa que un fallo en una página pública —incluso uno grave— corre sobre una conexión que no alcanza los documentos. No es una promesa de buena voluntad: es que la llave no abre esa puerta.

Además, cada vez que alguien de nuestro equipo mira un documento queda registrado: quién lo miró, cuál y cuándo, en un registro aparte que se puede escribir pero no borrar desde el sitio. Y cualquier otra vez que alguien del equipo destapa un dato tuyo —tu teléfono, tu correo— queda en la bitácora general, con quién fue y por qué motivo, y el motivo es obligatorio. La pregunta «¿quién miró lo mío?» tiene siempre respuesta.

Tu número de teléfono no se publica

En tu ficha no va tu número: va un botón. El enlace se entrega al hacer clic y con límite por IP, así que bajarse los números del sitio en bloque deja de ser trivial.

Lo que no controlamos: cuando alguien te escriba por WhatsApp, WhatsApp le enseña tu foto de perfil, tu nombre y tu «última vez». Eso lo decide WhatsApp. Si tu número es el mismo que usas con tu familia o en el trabajo, quien lo tenga puede juntar las dos cosas. Usar un número aparte para esto es la única forma de cortarlo del todo.

Cuánto tiempo se guarda

  • Las huellas de IP: depende de para qué se guardaron, y no es lo mismo en todos los casos.
    • Las que sostienen un límite de uso duran lo que dure ese límite: ventanas de horas o de un día.
    • De las visitas y de los clics en un contacto no se guarda ninguna huella: solo el número de veces. No queda registro de quién miró qué.
    • Las que quedan junto a algo que hizo una persona —una decisión de moderación, una denuncia, un movimiento de saldo— duran dos años. Y hay cuatro clases de línea que no se borran nunca: cerrar una denuncia, acreditar o anular una recarga, y borrar una cuenta. Son justamente las que existen para poder responder después de que alguien reclame.
    Donde sí queda algo, sigue siendo una huella y nunca la IP.
  • Tu documento: mientras tu cuenta exista. Es lo que nos permite responder si alguien denuncia que eres menor de edad o que suplantas a alguien.
  • El registro de moderación y de accesos: se conserva aunque el anuncio se retire. Es lo que hace que una decisión se pueda revisar y apelar.

Llevarte tus datos

Desde tu panel: Más → Mis datos. Te descargas un archivo con todo lo que guardamos sobre ti —tu anuncio, tus servicios, tus recargas, tus avisos, lo que reclamaste y lo que te respondimos— y con una explicación al lado de qué es cada cosa, porque un volcado que no puedes leer no sirve de nada.

No hace falta que nos escribas ni que expliques para qué. Es un derecho tuyo y está en la ley de los cinco países donde estamos. Si te vetamos, lo sigues teniendo: es justo cuando más falta te hace, para poder reclamar.

No va la imagen de tu documento, y es a propósito: sacarla de donde está guardada crearía una copia más de lo más delicado que tienes con nosotros, en tu carpeta de descargas y en cualquier sitio al que reenvíes el archivo. Sí va todo lo que sabemos sobre él —que existe, de qué país, cuándo se revisó y cuándo caduca—, que es lo que tú no tenías. Si aun así la necesitas, escríbenos y te decimos cómo.

Borrar tu cuenta

Lo haces tú, desde tu panel: Mi cuenta → Borrar mi cuenta. Te decimos antes qué se va y qué se queda, y hay que escribir una palabra para confirmar, porque no queremos que pase sin querer.

Se borra de verdad en ese momento: tus anuncios, tus fotos —incluidos los archivos del disco, no solo las filas de la base—, tu correo y tu documento. No es una marca de «oculta».

Lo que sobrevive es lo que no te identifica —los contadores agregados—, el registro de quién miró tu documento (que existe para protegerte a ti y a otras) y lo que la ley nos obliga a conservar si hubo una denuncia grave de por medio.

Cuándo entregaríamos algo a una autoridad

Solo ante un requerimiento legal válido y solo lo que ese requerimiento pida. No entregamos datos porque alguien los pida por escrito diciendo ser quien sea.

Huella de esta versión del paquete de normas (términos + privacidad + contenido): 54ee796bd0852415